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Palabras del presidente del Banco Agrario de Colombia en la celebración de los 20 años

Hoy celebramos 20 años de la constitución del Banco Agrario.
Pero antes de referirnos a estas dos décadas, es necesario hablar de su precursora, la Caja Agraria, que fue concebida por uno de los grandes forjadores de la patria, por un hijo de esta tierra, por el presidente Mariano Ospina Pérez.
Corría el año de 1930, era la época de la gran depresión. La banca internacional, que había financiado la primera expansión cafetera, la de las grandes haciendas, estaba cerrada por la hecatombe financiera, y ya surgía con ímpetu la producción cafetera de pequeños productores, a quienes Francisco José Chaux, ministro de Industrias de la época, llamara “ciudadanos beneméritos”.

El presidente Ospina, en un discurso memorable como gerente de la Federación de Cafeteros, en su IV congreso, señaló los abusos de que eran objeto los pequeños productores por parte de compradores usureros, a quienes les vendían sus cosechas por anticipado para financiarse porque no tenían acceso al crédito bancario.

Así nació pues, la Caja Agraria, para aliviar a los pequeños productores de una pesada carga, situación que unos años después el presidente Ospina comparó con la acémila que empieza a echarse bajo el peso de la carga y tiene que ser aliviada de buena parte de ella para rendir la jornada. 
La Caja Agraria creció hasta convertirse en un ícono nacional: le cumplió al país financiando la expansión cafetera y agropecuaria, crucial para el desarrollo de la patria en el siglo pasado. Pero en los años 90, empezó su decadencia. ¿Qué pasó?

Es cierto que en esa década hubo dificultades en el sector agropecuario, pero una institución sólida las habría podido superar. Desafortunadamente la Caja había caído en la complacencia de los que se embriagan con el éxito y un sindicato voraz había presionado privilegios laborales que la hacían inviable, pero además el clientelismo político también había sido invitado a la fiesta: el colapso de la entidad era inevitable, había extraviado el camino que inspiró su creación. Por eso el presidente Andrés Pastrana ordenó su liquidación en 1999, pero con muy buen juicio creó una nueva entidad: el Banco Agrario de Colombia.

Y, ¿por qué es importante que haya un banco estatal financiando actividades agropecuarias? Porque existe una falla de mercado, especialmente para los pequeños productores, que hace que los mercados privados de crédito no asignen recursos allí.

El sector agropecuario se caracteriza por ser intensivo en capital, por requerir largos plazos en el maduramiento de las inversiones, por tener rentabilidades bajas comparadas con otros sectores, y por tener altas volatilidades en sus flujos de caja, derivadas de su condición de tomadores de precios.

Esto, sumado a los altos costos de originación, monitoreo de los créditos, y problemas de asimetría en la información, hacen necesaria la existencia de un banco estatal que coloque crédito a tasas de fomento, ya que los productores del campo no solo llenan las alacenas de quienes vivimos en las ciudades, sino que su éxito es determinante para el ejercicio de la soberanía y la seguridad del territorio. Pero ese banco estatal debe ser sostenible. Y para hacerlo sostenible tiene que tener un buen gobierno corporativo que lo aleje de intereses ajenos a su misión y garantice la transparencia en su operación y unas prácticas impecables de manejo del riesgo que deben prevalecer aun sobre objetivos coyunturales de política pública.

El nuevo Banco nació con renovados bríos, dejando atrás los vicios que precipitaron el colapso de la Caja Agraria. Y en su primera década creció vigorosamente bajo los principios de austeridad y buena gerencia que caracterizaron los dos gobiernos del presidente Uribe.

Pero luego, en los dos gobiernos siguientes, entró en un proceso de deterioro porque intereses ajenos a su misión institucional, lo permearon: los gastos se incrementaron vertiginosamente, y los mecanismos de análisis y manejo del riesgo de crédito fueron desbordados por otros intereses.

Así encontramos el Banco en agosto del año pasado, con una tendencia preocupante, pues los gastos se incrementaban versus el año anterior en un 7%, mientras que la cartera de créditos caía en 3,6% y el índice de cartera vencida se ubicaba en el 7,9%.  Una tenaza de tres pinzas estaba estrangulado al Banco Agrario.

Hoy, presidente Duque, le puedo decir que cumplí su mandato de frenar esa tendencia y revertirla: al cierre de julio la cartera del banco crece en 4,8%, a pesar de las dificultades de algunos sectores de la economía agropecuaria en el primer semestre. Y es importante resaltar que el crecimiento se viene acelerando: en el pasado mes de julio, los desembolsos a pequeños productores, por ejemplo, se incrementan en 12,9% o sea $23.439 millones versus el  mismo mes del año anterior. Eso quiere decir que 3 mil campesinos más pudieron emprender su proyecto productivo gracias al crédito del Banco Agrario.

En el frente de los gastos podemos decir que caen en 3,7% en lo que va corrido del año y si vemos la cifra desde agosto del año pasado, podemos decir que nos hemos ahorrado $51 mil millones. La cartera vencida sigue siendo un problema porque las malas originaciones pasadas nos siguen impactando. Sin embargo hoy, le podemos decir al país, señor Presidente, que el Banco Agrario goza de buena salud y está cumpliendo a cabalidad con su misión de aumentar la inversión y el empleo en el campo por la vía de un mayor acceso al crédito.

En el Banco hemos hecho cambios en cinco frentes: Tecnología, Talento Humano, Portafolio de Productos, Presencia y Transparencia; todo dentro de una estrategia de transición hacia una cultura de desempeño y resultados, calidad en el servicio y resultados donde el cliente está en el centro de la organización.
En Tecnología lanzamos nuestra primera app transaccional: lanzamos MoviAgro, con la ayuda de la cooperación canadiense. Ahora nuestros asesores comerciales van a las fincas a originar créditos desde una tableta, lo cual marca un hito en el otorgamiento de crédito rural, pues ya no solo se hace por demanda sino también por oferta.

Esto lo lanzamos en diciembre del año pasado, y hoy quiero anunciarles que ya culminamos la Fase 2 de MoviAgro, que consiste en tener cargados los flujos de caja de todas las actividades agropecuarias en la tableta, con lo cual estamos pre aprobando el crédito en la finca. Pero lo mas importante es que le estamos ahorrando al campesino el costo de un planificador externo, que antes necesitaba contratar para que le hiciera los flujos de caja, costo que se había convertido en una pesada carga para ellos.

También me complace mucho anunciar la primera aplicación de crédito en línea con nuestra aplicación de autogestión de crédito. ¡En tan solo un año hemos pasado del crédito solo por demanda al crédito por oferta y ahora al crédito automático de autogestión digital. ¡Ese es el ritmo al cual está cambiando el Banco Agrario!

En Talento Humano hemos hecho cambios para reforzar nuestro equipo gerencial. Debo reconocer que a mi llegada encontré personas competentes y comprometidas pero también era necesario hacer cambios para garantizar idoneidad e integridad. Los cambios los hicimos siguiendo unos procesos de selección competitivos e impecables, contratando a los mejores. Y acá quiero detenerme para evocar la memoria de un hijo de esta tierra, de Iván Duque Escobar, un hombre que debe inspirarnos a todos los que asumimos responsabilidades en la función pública, por su integridad a toda prueba, sus dotes de visionario, y su capacidad gerencial, atributos que hoy, en buena hora, gobiernan a Colombia.

En Portafolio de Productos quiero destacar la creación de nuestra banca de comercio exterior con la vinculación de tres corresponsales bancarios internacionales; el cambio de condiciones de 47 líneas de crédito consistentes en la alineación del crédito con los flujos de caja y ciclos vegetativos de las actividades a financiar. Y estamos diseñando líneas de crédito contracíclicas con amortización flexible, que permita acelerar pagos a capital cuando los precios de los productos están altos y así poder aliviar los flujos de caja en periodos de bajos precios.

En Presencia hemos aumentado en un 41% el número de corresponsales bancarios propios, llegando a 570 de ellos, de los cuales 99 están en almacenes de agroinsumos, una idea que usted nos planteó el año pasado.

Y en Transparencia hemos implementado procesos de detección de fraude con lo cual ha sido posible llevar 17 denuncias a la Fiscalía General de la Nación y centralizamos las compras del Banco para garantizar eficiencia y transparencia en la gestión de contratación.
Y cómo no destacar la reestructuración de Banco Agrario, que a cero costo permite, optimizando las áreas de apoyo, tener 403 asesores móviles adicionales colocando crédito, pero también permite introducir a la planta del Banco a 663 trabajadores temporales y cambiar la estructura organizacional creando áreas como la gerencia de Innovación Digital, y eliminando otras que no creaban valor para consolidar un banco ágil y moderno, preparado para competir en el mundo de la banca digital.

Y acá quiero aprovechar para agradecer a usted, señor Presidente, por lo cambios que le formuló al proyecto cuando lo presentamos en el Consejo de Ministros y que lo mejoraron sustancialmente; y por supuesto, por haber mandando un mensaje de prioridad en el Gobierno, para la aprobación de esta reestructuración.
Si bien es cierto hemos logrado en el Banco revertir tendencias y dar un parte de tranquilidad, no nos vamos a contentar con eso: los cambios que hemos hecho nos proporcionan una base firme para mirar el futuro del banco con optimismo. Por eso le presenté, hace unos días, a la junta directiva, una estrategia hacia el 2022. No queremos ser un banco de última instancia, queremos ser el banco preferido de los 12 millones de colombianos que viven en la ruralidad y de las empresas que producen allí; queremos, no solo ser un banco del sector agropecuario, sino de toda la economía de la ruralidad colombiana, apalancados en nuestras 784 oficinas, que constituyen la red bancaria más grande del país.

Para ello tenemos un plan para fortalecer nuestra banca de microcrédito, que lucha contra el ‘gota a gota’ en los cascos urbanos; nuestra banca de personas; y profundizar nuestras capacidades de banca Pyme y Empresarial. Todo eso, por supuesto, continuando con nuestra atención preferencial con tasas de fomento a los pequeños y medianos productores agropecuarios, que para nosotros siguen siendo ciudadanos beneméritos, y para quienes el gobierno, en cabeza del ministro Valencia, ejecuta políticas sin precedentes en su alcance como ‘Agricultura por Contrato’.
El año pasado el Banco arrojó utilidades por $245 mil millones. Este año vamos a cerrar en 300 mil, y con el plan estratégico que tenemos esperamos cerrar el 2022 con $600 mil millones de utilidades. Es un error plantear una disyuntiva entre desempeño financiero y función social; yo creo que no solo son perfectamente compatibles sino que la robustez financiera es una condición para poder cumplir con la función social. Solo un banco fuerte y solvente puede tener las capacidades para incidir en el desarrollo de la ruralidad.

También estamos muy motivados con los beneficios que traerá la holding financiera de la cual el Banco Agrario está llamado a ser su eje central, como es la práctica en las holdings financieras. Hace todo el sentido capturar el valor generado por las sinergias operativas y comerciales que surge de tener bajo un holding las empresas que proveen servicios financieros. Hoy el modelo exitoso probado para los negocios de leasing y fiducia es el de operar bajo la tutela, y con el apalancamiento de un banco comercial. Y el negocio de seguros aumenta también su eficiencia, cuando hace parte de un holding financiero.

Creo que el desempeño que está teniendo el Banco, su plan estratégico y la conformación de la holding financiera, abonan el terreno para lograr un estándar de excelencia en gobierno corporativo a través de la democratización de su capital, con las ventajas de acceso a los mercados y disciplina gerencial que esto trae.
Yo tengo la ilusión, Presidente, que el Banco Agrario será uno de sus legados más importantes de gobierno en materia de transformación y eficiencia institucional. Estoy seguro de que este Banco será un testimonio imperecedero de su obra de gobierno.   

Este ha sido un año intenso, lleno de aprendizajes y desafíos, pero también de resultados que motivan.

Quiero agradecer a la doctora Liliana Pallares, organizadora de este evento. Quiero agradecer a usted, señor ministro, Andrés Valencia por su apoyo y acompañamiento en esta difícil tarea; a todos los empleados del Banco Agrario; y particularmente al equipo de alta gerencia que me acompaña, yo sé el esfuerzo que implica transformar una entidad.

Y quiero agradecerle a usted, Presidente, que siempre ha creído en mí. Sin su apoyo y su manera transparente de gobernar no hubiéramos podido hacer los cambios que necesitaba el Banco Agrario. Yo seguiré siendo un soldado de su causa, de esa causa de la legalidad, el emprendimiento y la equidad, que abrazamos hace ya varios años y que hoy está transformando a Colombia. ¡Muchas gracias!

Vea el discurso del Presidente de la República,el Dr. Iván Duque, aquí.